| EDIZIONE ITALIANA |
El Evangelio de Tomás, cuyo texto ha permanecido perdido durante dieciséis siglos para la tradición cristiana hasta su redescubrimiento de 1959, ofrece una visión de las enseñanzas de Jesús distinta de cualquier otra. Sus dichos, entre los que se cuentan los recuerdos más antiguos de Jesús, provienen de una tradición que precede los evangelios canónicos. Lo que durante mucho tiempo se consideró una colección fortuita de fragmentos gnósticos inconexos, ha sido trabajado por Heisig, que ha trazado una línea de continuidad en los dichos del Evangelio y muestra, así, que tanto en su orientación general como en los detalles, éste se erige en una postura opuesta a los principios básicos de la doctrina gnóstica. Un repaso general a la historia del análisis erudito del texto abona el terreno para el extendido comentario que sigue. Dicho a dicho, Heisig atrae al lector a la tesis central del libro: que ser discípulo de Jesús significa despertar el reino del «no nacido» en uno mismo y que, al hacerlo, uno se convierte en su gemelo. Evitando la introducción de un lenguaje o de ideas anacrónicos o extraños en su comentario, el lector contemporáneo identifica con facilidad los vínculos del texto con algunas de las enseñanzas fundamentales de la tradición budista. En una reflexión a modo de conclusión del texto, Heisig sugiere que, como texto sagrado, El Evangelio de Tomás tiene la capacidad no sólo de alumbrar el camino hacia el Budismo a los cristianos, sino también de potenciar la recuperación de la tradición mística cristiana como puente entre caminos religiosos. .
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